Una colonia con mucha historia

El Agua de Colonia, hoy conocida también como “Colonia fresca”, nació hace ahora unos 300 años en la Italia del siglo XVII, cuando el boticario Gian Paolo Feminis tras muchas pruebas y experimentos consiguió sintetizar un producto que bautizó como “Aqua Mirabilis” (“Agua admirable”).

Casualidades de la vida

Su intención original no era crear un producto simplemente oloroso, sino un brebaje con fines medicinales, aunque casualmente surgió así. Mezcló alcohol con una serie de aceites esenciales y salió algo muy diferente. Su mix estaba hecha con romero, bergamota, flores de lavanda, flor de naranjo y limón. El resultado fue un líquido de olor extraordinariamente agradable, ligero y de larga permanencia.

Años después un perfumista italiano, Giovanni María Farina, fue quien siguiendo la fórmula de Feminis fabricó la primera Agua de Colonia. Aquella Agua de Colonia revolucionó completamente la fabricación de perfumes en toda Europa. Además, desde el principio de su producción, nunca han faltado personajes célebres entre sus clientes. En la larga lista se puede encontrar a Mozart, Balzac, Napoleón, Simón Bolivar, Mark Twain, Oscar Wilde o Marlene Dietrich.

 

A esta fragancia le dio el nombre de Agua de Colonia la conocida ciudad alemana.

Actualmente, el término agua de colonia que en algún momento fue sinónimo de prestigio, se ha convertido en el sustantivo genérico para todos aquellos extractos diluidos en una mezcla de agua y alcohol con aromas cítricos. El Agua de Colonia, es el producto más sencillo dentro de la industria de la perfumería por su baja intensidad, donde se incluye también la conocida eau de toilette o el eau de parfum.

 

Son muchas las generaciones que han utilizado este histórico brebaje.